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Economía / Empresa

Las Viñas de Aldeanueva de Ebro en otoño.

De origen y vocación agraria, la principal riqueza de Aldeanueva de Ebro ha sido siempre la agricultura. La mayor dificultad a la que se enfrentaron sus agricultores fue la falta de agua. Y es que, pese a la proximidad del río Ebro sólo un 9% del término municipal era regable. Las únicas tierras que podían ser regadas eran las colindantes al río Ebro y las beneficiadas por el agua del río Cidacos que por acequia artificial era conducida desde la jurisdicción de Calahorra.

En las inmediaciones de la población una serie de huertos eran cultivados gracias a las aguas sobrantes de la fuente de Navalés, de la Fuentecilla y de la Fuente Grande. Esta agua, recogidas en pozas, eran subastadas públicamente todos los domingos y los rematantes hacían uso de ella a lo largo de la semana.

La agricultura de secano fue por lo tanto la única que durante siglos se pudo desarrollar. Cereales para hacer pan y alimentar a los animales, olivos para tener aceite y viñas para elaborar vino, estos fueron los productos que los agricultores cultivaron en sus campos. Algunas hortalizas (pimientos, tomates, cebollas, ajos, lechugas, escarolas y berzas) cultivadas en las escasas zonas regables y algunos árboles frutales (manzanos, ciruelos, higueras mingranos) diseminados por los linderos de las fincas completaban la producción agrícola.

Los productos obtenidos servían para asegurar el consumo interno del pueblo y los excedentes de vino y pan se destinaban al comercio, principalmente en tierras vizcaínas.

El principal reto de los agricultores aldeanos fue el ampliar las zonas regables, por lo que desde el siglo XVIII se suceden distintos proyectos de regadio, lo que posibilitó la producción hortofrutícola, y como consecuencia de ello el desarrollo de la actividad industrial centrada en la fabricación de conservas vegetales.

Pero si algo ha caracterizado a los aldeanos a lo largo de la historia ha sido su especial dedicación al cultivo del viñedo. No es por ello extraño encontrar en el año 1600 a los vecinos de Aldeanueva envueltos en un dura pleito con la ciudad de Calahorra para conseguir aumentar la plantación de viñas en los términos de Gambriales, Viñas Nuevas y Rivarroya.

No obstante durante siglos la finalidad fundamental de la viticultura fue la de satisfacer el consumo interno de vino del pueblo. Esta situación se vio radicalmente transformada en el último cuarto del siglo XIX con la creciente demanda de vino tras la destrucción del viñedo francés atacado por la filoxera. Así, las 151 hectáreas de viñedo que había en el año 1861 se convirtieron en 1100 hectáreas en 1890. Al viñedo plantado dentro del término municipal había que sumarle las 1650 hectáreas plantadas por los aldeanos en las jurisdicciones de Alfaro, Autol, Rincón de Soto y Calahorra.

Pero tras la recuperación de las zonas vinícolas francesas se cerró el mercado frances. La situación se terminó de complicar con la aparición de la filoxera en el pueblo en el año 1902. La respuesta dada por los agricultores fue el paulatino arranque de viñas hasta quedar reducidas a 180 hectáreas en el año 1909.

La recuperación del viñedo pasaba por la plantación de pies americanos, resistentes a la enfermedad, que posteriormente debían ser injertados con las variedades locales. Pero desaparecido el mercado francés y precisando de una fuerte inversión económica, la recuperación fue lenta y difícil, por lo que la extensión que tuvo a finales del siglo XIX sólo se ha podido alcanzar en los últimos años de mano de la creciente demanda del vino de origen Rioja, iniciandose otra época dorada para la viticultura aldeana.

De la mano de la viticultura ha corrido la historia de la industria vinatera. Así durante siglos, los vecinos de Aldeanueva de Ebro elaboraron vino de manera doméstica para satisfacer sus necesidades particulares en pequeñas bodegas situadas en el interior de sus domicilios. La única bodega importante era la de la parroquia, donde se elaboraba el 14 % del vino de la localidad, que posteriormente era vendido en subasta pública.

Durante el último cuarto del siglo XIX el pueblo se llenó literalmente de bodegas, en las que se llegaban a elaborar hasta 300.000 cántaras de vino, que en su mayoría eran compradas por vinateros y comisionistas franceses, guipuzcoanos y catalanes.

Tras la concentración de la producción vinatera en pocas bodegas a lo largo del siglo XX, especialmente desde 1956 en que se crea la Bodega Cooperativa San Isidro, en la actualidad Viñedos de Aldeanueva S.Coop., se ha pasado en los últimos años a la proliferación y modernización de bodegas en las que se elaboran unos caldos de alta calidad distribuidos por todo el mundo.

Las elevaciones de agua y las nuevas tecnologías en riego por aspersión y goteo aumentan en un 100% los regadios, generando un incremento en la producción de productos agrarios especialmente en las decadas de los 80 y 90, llegando la producción de uva a 30 millones de kg. por lo que se hace necesario la ampliación de Viñedos de Aldeanueva Sociedad Cooperativa, así como también al nacimiento de quince bodegas particulares, siendo en estos momentos Aldeanueva de Ebro una de las localidades vitivinícolas más importantes de La Rioja.

Asociada a la agricultura se ha desarrollado una pujante industria alimentaria que dio lugar en 1.964, ante la sensibilidad cooperativista de la localidad y el auge de frutas y hortalizas, a la creación de la Cooperativa de Frutos del Campo -Kumix- y que ha favorecido la instalación de varias fabricas de conservas vegetales.

Pero además Aldeanueva de Ebro se ha abierto a otros sectores industriales como el del metal, contando con una fábrica de envases metálicos, que se encuentra entre las más importantes de La Rioja.

Esta pujanza económica ha permitido acabar con el paro local y además atraer mano de obra de las poblaciones vecinas y en fechas recientes del extranjero.

Cabe destacar el recién terminado Polígono Industrial "El Tapiao", donde diversas empresas han adquirido la totalidad del terreno municipal y han comenzado a instalarse en dicho polígono.

En estos momentos Aldeanueva de Ebro es, por sus servicios, por su situación en el corredor del Valle del Ebro y su buena comunicación con el resto de España y de Europa a través de la N-232 y la autopista A-68, un atractivo importante para la creación de riqueza y calidad de vida.
   

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